Desde Phoenix partimos al otro dia hacia el Grand Canyon. FRUS-TRA-CION! Estaba nublado y como estamos a altura, era todo como una densa niebla que cubría los distintos miradores. Una tristezaaaa. En fin, recorrimos parte del parque, había nieve, animalitos, muchos arboles... realmente encantador.
Ah, por cierto, dado a que marido encontró un museo aeronáutico en el medio de la nada camino al Grand Canyon, nos retrasamos un poco y llegamos mas tarde de lo planeado.
Al ser invierno, después de las 16 ya empieza a anochecer, y como, aun después de haber manejado 4 hs, teníamos que hacerlo por 2 hs mas para llegar a nuestro próximo destino, comenzamos el camino hacia Goulding, un pueblito a poquitos minutos de Monument Valley, que seria la próxima parada.
El tema en cuestión fue cuando intente buscar la dirección en el GPS... Nada. Goulding, NA-DA. No solo era un pueblo, sino que ademas era fantasma. A pesar de tener la direccion del hotel, no servia de nada ya que el GPS la ignoraba por completo. Ahhh ya se, usemos tu súper iPhone 6 para el google map! Dije a marido. Brillante la tecnología al servicio de los desamparados...
"Sin servicio", rezaba el teléfono súper sofisticado. Si: teléfono muerto.
Para poner un poquito mas de emocion a la situación, ya la niebla del camino era densisima, no se veía nada a escasos pasos. Recuerden que era zona de altura, por lo que atravesabamos las nubes, densas.... densisimas. Ademas, sumale que era de noche y encima había tramos de hielo y curvas sinuosas. Por cierto, el GPS a pesar de que no nos sirvió un catso para llegar al próximo destino nos resulto sumamente útil para ese momento, dado que iba mostrándonos el camino y anticipaba las curvas.
Y como mi vida no puede ser poco cinematográfica, en el camino no había nadie mas que nosotros... y bueno... un auto que no se nos despegaba de atrás... durante toooodo el camino. Obvio que dilucidé que se trataba de un asesino serial que nos venia persiguiendo. Siempre el pensamiento mas sencillo y positivo.
Asi íbamos: casi a ciegas, a velocidad menor de la permitida por los anuncios de hielo, animales que se podían cruzar, y rocas cayendo.
Plan B? Sabiamos que había que ir para el este, así que encaminarnos hacia allí y encontrar una estación de servicio (descubrimos los "Trading Post") donde seguro había un mapa. Si. De papel. El fiel y leal mapa de papel (que recomiendo jamas subestimar).
Llegamos a una estación de servicio, de un pueblo que en este preciso momento no recuerdo, y entre a buscar un mapa mientras marido aprovechaba para cargar nafta (como oasis, ya que a pesar de que en USA esta todo bastante amigable y preparado para el turismo, hacia muchísimas millas que no encontrábamos una estación de servicio).
Tomo un mapa de los muchos que había en venta: 5 usd. Un precio razonable si nos sacaba de este apuro... El cansancio ya estaba diciendo "presente" y las ganas de una ducha y una cama cómoda y calentita, valían sin duda los 5 billetes.
Pero, esta argenta, mientras estaba haciendo la cola para pagar, encontró un mapa herrrrmoso en un cuadro en la pared. Me acerco y veo que felizmente leo: Goulding. Ohhh aparecía un hermoso puntito en un extenso mapa... GOULDING! Me acerco a la cajera y le pregunto si puedo sacarle una foto. Me dijo que si, así que deje el mapa prolijamente donde estaba y me fui feliz con mi foto.
Un poquito con la ayuda del mapa, un poquito con la ayuda del GPS, finalmente llegamos al hotel. Un hotelito encerrado entre montañas, por lo que si llegamos, es con suerte porque la verdad es que estaba casi aislado.
Afortunados cuando entramos y vimos que la cama era cómoda y el baño, divino.
A ducharse y a la cama sin cenar, el cansancio pudo mas. Mañana nos esperaba otro madrugón para visitar Monument Valley y luego manejar hasta Bryce Canyon, como 3 horas y media hacia el oeste.